La Dorsalgia puede prevenirse adoptando hábitos saludables en el día a día, especialmente cuidando la postura y manteniendo una adecuada movilidad de la espalda.
Mantener una buena higiene postural al sentarse, caminar y trabajar frente al ordenador.
Realizar pausas activas cada cierto tiempo si se permanece mucho tiempo en la misma posición.
Practicar ejercicio físico de forma regular para fortalecer la musculatura de la espalda.
Evitar levantar cargas pesadas de manera incorrecta y utilizar una técnica adecuada al hacerlo.
Realizar estiramientos suaves de la zona dorsal para reducir la tensión muscular.
Controlar el estrés, ya que la tensión emocional puede aumentar la rigidez muscular.
La combinación de movimiento, fortalecimiento muscular y hábitos posturales adecuados es fundamental para reducir el riesgo de aparición del dolor dorsal y mantener una espalda saludable.

